El día 4 de enero de 2011 en la ciudad de Popayán, departamento del Cauca, república de Colombia, un gato participó en una cabalgata.
Tradicionalmente en la capital caucana se realiza un desfile de caballos durante la realización de las denominadas Fiestas de Pubenza, que de acuerdo a la historia fueron una copia de las fiestas de Pasto denominadas “Carnavales de Blancos y Negros”, que se realizan durante los días 5 y 6 de enero de cada año.
La oligarquía terrateniente de Popayán en los años 60 del siglo XX quiso compensar al pueblo payanés con unas fiestas que emularan lo que el pueblo nariñense ya había inventado hacía varias décadas, dado que allí negros, mestizos, indios y blancos habían construido una forma de encontrarse y reconocerse.
También desfilan jinetes de clases subordinadas que hacen todos los esfuerzos por aparentar lo que no son. Alquilan caballos y llevan a sus novias o esposas para aparentar un poder económico que no tienen pero que aspiran conseguir. Así mismo no dejan de aparecer los mandaderos de los grandes oligarcas entre los cuales se destaca el alcalde y demás funcionarios, sin que falten los políticos de carrera, entre los que están los que actualmente ejercen cargos públicos y aquellos que desean ser elegidos en las elecciones que se realizarán este año de 2011.
También se aprecia la “participación” de una gran cantidad de vendedores ambulantes que aprovechan la euforia y el ánimo de los participantes, de a pie y de a caballo, para vender toda clase de productos, que van desde el llamado “Carioca”, que es una espuma que reemplaza los talcos y polvos utilizados anteriormente, hasta agua, licores, comidas de toda clase, así como harinas y cales ordinarias para el pueblo que no tiene con que comprar el nuevo producto para echarle a los demás los “blanquitos” y así sentirse partícipes de una fiesta que convoca a todo el mundo pero que exige tener dinero en los bolsillos para de verdad gozársela a plenitud.
“La misma M”, dice uno; el otro lleva una pregunta que dice “¿Y del salario mínimo y la gasolina qué?”, y una final hace referencia a el famoso desfalco de Probolsa, el cual fue el más aplaudido durante el recorrido por parte de la comunidad.
¿Cómo lo reciben los participantes? ¿Qué significado hay en esa participación? ¿La gente entiende el mensaje o es sólo percibido como un simple bufón?
Hay que recordar que los reyes europeos inventaron la figura del “bufón” para intentar minimizar las burlas que el pueblo había empezado a construir alrededor de unos monarcas que no hacían nada por sí mismos ni mucho menos por el mejoramiento de la vida del pueblo. Pero esos bufones eran escogidos entre los mejores payasos y cómicos que surgían y que se prestaban a convertirse en “burleteros de la corte” a sueldo, o sea comprados para competir con los chistes y demás burlas que ridiculizaban a los poderosos de ese tiempo.
La reacción frente a la presencia del “gato” es variada. Los pocos oligarcas de vieja data lo consideran un bufón, pero ante su crisis existencial ya dan muestras de irritamiento. Los nuevos ricos lo consideran un impertinente pero es tal su ignorancia política que no perciben el contenido de su papel. Los mandaderos, políticos y pequeños administradores públicos, son los más molestos, se incomodan, quisieran sacarlo de la cabalgata pero no pueden hacerlo e hipócritamente sonríen al paso de los aplausos que se va ganando el “Gato” a medida que la gente va entiendo que es una parodia para denunciar los problemas que vive el pueblo caucano y colombiano.

